Desde la aparición de la neurocultura,  las llamadas neurociencias nos han dado diversas explicaciones  sobre  el funcionamiento de uno de los órganos que más han apasionado al hombre, “ el cerebro “ y todo lo que podemos designar como cultura tiene un origen unívoco, la actividad cerebral; de esta manera las neurociencias junto a la filosofía están dando lugar a una reevaluación de contenidos y significados que se unen en conjuntos multidisciplinarios de saberes,  el propósito de este escrito se orienta a tratar de señalar algunos de los principales temas de discusión , que aún no hemos podido esclarecer ni reorganizar.

Las neurociencias incluyendo las ciencias de la educación, constituyen un nuevo nivel de análisis, sin embargo, creo que los estamos abordando con la misma imprecisión que a los antiguos problemas  más tradicionales de la filosofía,  por eso en muchos sentidos esta nueva realidad científica nos está superando en nuestra capacidad de resignificación conceptual,  reestructuración semántica o simplemente en un manejo más claro y apropiado de los nuevos y complejos temas del cerebro y  la cultura. Aunque muchos de estos problemas deberán ser tratados mediante la filosofía del lenguaje, o la lógica formal, aún quedarían muchos contenidos que requieren de un análisis muy delimitado. Esto en gran parte a que la filosofía se ha confundido con ideologías, doctrinas políticas, religión, dogmas,  o toda clase de autoritarismos tradicionales, la filosofía desde sus orígenes, se ha cuestionado libremente, sobre el porqué, para qué, y el cómo de lo que existe, con el desarrollo de las ciencias la filosofía se cuestiona sobre el conocimiento científico, la filosofía o epistemología, que son lo mismo en términos de que ambas son teorías del conocimiento, así tenemos filósofos de la matemática, de la astronomía, o epistemólogos de la pedagogía, etc. Es decir, especializados en alguna ciencia,  puesto que provienen de “ episteme,” como actividad intelectual,  y su objeto de estudio son los saberes,  lo verdadero, es aquí donde se ubica la filosofía. En suma,  la ciencia  es la materia prima de la filosofía.

El estudio del cerebro ha despertado muchos mitos y verdades, por ejemplo,  Hipócrates, ya sabía que este órgano  era el responsable de las emociones y los conocimientos,  Aristóteles supuso erróneamente,  que el cerebro era el enfriador de la sangre, de igual manera, los idealismos, el dualismo cartesiano,  hasta creencias como la reencarnación, o el desprendimiento del alma,  han tratado de dar cuenta de lo que según se considera es el cerebro. Pero iniciemos con algunos de estos problemas a partir de la definición más convencional: “El cerebro es algo magnífico y profundamente desconocido “. La verdad es que el cerebro es un órgano que cada vez conocemos más y mejor, pero debido a que posee cien mil millones de neuronas que en su mayoría aún se desconocen. (Por ejemplo el hígado posee cincuenta mil).  Esto lo convirtió en un órgano misterioso y distante, pero antes habría que precisar que el cerebro tiene desde los primeros homínidos, 2.5 millones de años según la biología evolutiva, y que la mayor parte de nuestras funciones cerebrales tienen como único propósito la supervivencia de la especie humana, el de protegernos, asegurarnos la existencia, el cerebro no evolucionó para buscar verdades supremas o trascendentales, aunque es claro que nuestro ejercitado raciocinio nos ha permitido un potencial enorme de creatividad o de destrucción.

Otro de los grandes problemas ha sido el de relacionar al cerebro con “sustancias” metafísicas u ontológicas, es decir atribuirle propiedades inexistentes, por ejemplo se ha creído en una relación mente-cerebro, este dualismo psicofísico ha construido una barrera entre los seres humanos y la naturaleza, al separar los hechos cerebrales con la mente, esto es resultado de la teología cristiana o de casi todas las religiones, es decir, de la creencia en el alma, o del creacionismo, todo esto ha generado interminables discusiones y vaguedades que nada han aportado a la epistemología científica o a las ciencias naturales en general.  De igual manera el humanismo, tendencia que propiciaría al renacimiento y al antropocentrismo, esta revaloración profunda y necesaria, pero a la  vez una tendencia de la cual se han generado contradicciones o mentiras , si bien fue una reacción político-cultural contra todo lo que representó el medioevo, donde el teocentrismo era lo más importante, esta visión cambia por el culto del hombre por el hombre, es decir se cambió la idea Dios- hombre-naturaleza, por Hombre-naturaleza-dios, pero por qué hasta hoy , el supuesto antropocentrista de que es el hombre como sustituto de Dios sobre la naturaleza, en otras palabras todo lo que existe se halla al servicio del humano,  ¿ por qué ?. La bioética tiene mucho que resolver al respecto.

El  humanismo  iría a desembocar muchos años después en tendencias psicológicas,  teniendo como base a la fenomenología, el existencialismo o terapias como el psicoanálisis, por ejemplo Husserl  cuando habla de la conciencia y las ciencias del espíritu, dice frases sin sentido, absurdas, ininteligibles que  no expresan verdades ni aportan nada al conocimiento,  o peor aún doctrinas abiertamente autodestructivas como el existencialismo que no sirve para nada ni para pensar ni hacer otra cosa más que lamentarse y deprimirse, estas  pseudo-filosofías  emplean categorías más cercanas al pensamiento mágico, que van en contra de la verdadera filosofía,  que desde los griegos  consistía en esclarecer los problemas, separando desde entonces la epistemé,  de la doxa, por ejemplo,  su primer pregunta,  ¿ De qué están hechas todas las cosas,? Su propósito no era crear enredos de palabras,  sino hallar respuestas, crear conocimiento. Por su parte, el psicoanálisis, no es ciencia. En la siguiente parte, continuaré con los problemas de la neuroeducación.

 

Las neurociencias están llenando de significado empírico a la psicología y en especial a la psicología educativa, ahora se cuenta con tecnología aplicada a los procesos del cerebro como la electroencefalografía, la tomografía axial y de positrones, las resonancias magnéticas, etc.

Dentro de esta problemática sobre la resignificación, ante un enorme panorama de temas novedosos y  también de grandes descubrimientos, hay investigadores como Patricia Churchland,  filósofa de la Universidad de California, aduce que para poder decir algo sobre la mente primero tenemos que conocer al cerebro, así conceptos como voluntad, conciencia, creencias o valores tendrán que pasar por el revisionismo eliminativista o materialismo eliminativo, esta tendencia en la neurofilosofía  equivale a que las ciencias  neuronales, logren tener mayor unidad, entonces poder eliminar ramas de la psicología que son innecesarias, uno de sus principales objetivos a través del materialismo naturalista es poder identificar a mente-cerebro como un todo esto suena impactante, como los descubrimientos sobre el evolucionismo lingüístico las diversas explicaciones que tenemos sobre la conciencia,  la memoria, la plasticidad del cerebro, los aprendizajes,  la memoria motriz, la memoria representacional, el sistema límbico, existen muchas preguntas aún pero cada vez más se están revelando respuestas por ejemplo Marc Hauser,  biólogo evolucionista asume un innatismo moral, -pero no kantiano,- los valores han permitido al grupo social en términos evolutivos nuestra supervivencia. Los humanos somos los seres más sociables de todos.

El lenguaje nos permite una mejor representación conceptual, cooperación, comunicación y moralidad, Hauser trabajó en muchos estudios con Chomsky, que dicho sea de paso, este último demostró  que el lenguaje es un patrón universal producto de la biología, las gramáticas generativas son innatas, por su parte el evolucionismo propone coincidencias sintácticas dependiendo de las grandes migraciones de los primeros humanos alrededor del mundo. Como he planteado, estamos ante nuevos aspectos sobre ¿ qué es la mente, y cuál sería su naturaleza óntica?  el problema de la moral como mecanismo de adaptación y aceptación al grupo ¿tendremos que crear un nuevo sistema axiológico? Y qué decir sobre el lenguaje como una gran manera de socializar, aunque aún predomina en los mamíferos, el tacto, la necesidad de comunicarnos a través de signos gestuales y por supuesto el contacto emocional, todo esto tendrá que ser reconfigurado por la filosofía, la ciencia nos presenta sus hallazgos, es tarea de la filosofía definirlos y organizarlos.

Todo esto es muy novedoso si recordamos que apenas en  1953 Francis Crick descubrió la estructura molecular del ADN por el cual entendemos los secretos de la vida desde la bacteria más pequeña hasta el hombre.

La neuro-educación está siendo de gran utilidad para los psicólogos cognitivos, pedagogos o educadores que ahora cuentan con instrumentos no especulativos. todo esto provocó un gran interés a nivel mundial en 1999 originando un proyecto denominado “cerebro y aprendizaje” su objetivo era recuperar y dar a conocer los avances sobre las neurociencias y suprimir muchos de los mitos que se habían generado, las distintas fases del proyecto que se prolongó hasta el año 2006,  adquirió una  trascendencia hasta nuestros días que en mucho ha  sido marcar pautas a seguir en los procesos de enseñanza aprendizaje mediante la neurodidáctica y una nueva pedagogía.  John T. Bruer, científico muy importante en este tema,  autor de  “escuelas para pensar”  mostró al principio de sus investigaciones algún escepticismo ante la brecha de la experimentación en las zonas de aprendizaje todavía a nivel de laboratorio y sus aplicaciones en los procesos educativos, la neuroeducación sin embargo en los últimos años ha madurado mucho, la información de los neurocientíficos  ya está siendo asumida por los educadores en el mundo,  el mismo Bruer afirma que los maestros deben tener el conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro para transformar la teoría de la ciencia en práctica.

La neuroeducación sería la formación inicial para que los maestros  y  la psicología cognitiva puedan  construir un mejor conocimiento sobre el aprendizaje. Las ciencias de la educación son dinámicas y su desarrollo tecnológico contribuye cada vez más a descubrir las funciones del cerebro por ello estar actualizado es un imperativo,  se trata en primer lugar de que los maestros tengan bases formativas en neuroeducación  para realizar un mejor trabajo al entender los procesos cognitivos conductuales y socioemocionales de sus alumnos. El neurocientífico Francisco Mora en sus principios sobre aprendizaje, reitera siempre,  “aprendemos mejor todo aquello que amamos” para éste investigador la relación emoción cognición es indisoluble, algo intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro.  Es decir toda información pasa por el sistema límbico y llega a las redes neuronales con una carga emocional diversa,  asevera que somos seres emocionales antes que racionales y después sociales, también afirma que solo el que aprende bien sobrevive más y mejor, nuestros esquemas conductuales a lo largo de toda la vida obedecen a lo que pensamos, y lo que pensamos está basado en información y está a su vez en conocimientos, ¿por qué algo tan importante ha estado fuera de la educación, o  de las políticas educativas?  Hay  muchas respuestas solo digo para concluir que los maestros en general en Latinoamérica han abusado de las ideologías y de las humanidades entendiéndolas como enemigas de la ciencia y la tecnología, nuestros países son pobres e ignorantes porque tenemos una herencia cultural española que no conoció la ilustración es decir se nos enseñó a obedecer no a pensar, por eso comencemos a educar para el presente  y  el futuro.

Jorge David Valles Carranza

Académico de la UPNECH, Campus Chihuahua

Filosofía y neuroeducación

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